Colección
Horny transforma la calavera, tradicionalmente asociada al paso del tiempo y a la fragilidad, en una celebración de la vida llena de color, ironía (su nombre y los cuernos) y mucho carácter. Para mí, representa al inconformista: quien acepta que el tiempo es limitado y, precisamente por eso, decide vivir con libertad, deseo y autenticidad. Cada Horny está realizada en resina, pintada a mano, firmada y numerada, dentro de una edición limitada de 222 piezas únicas.
Horny nace de uno de los símbolos más universales de la historia del arte: la calavera. Una imagen que suele asociarse con el final, el paso del tiempo y la fragilidad de la existencia, pero que yo quería llevar a un terreno completamente distinto.
No me interesaba hablar de la muerte desde la oscuridad o la solemnidad. Quería transformar la calavera en una celebración de la vida: irreverente, colorida y llena de carácter. Porque ser conscientes de que el tiempo es limitado no tiene por qué entristecernos; también puede impulsarnos a vivir con mayor intensidad, libertad y autenticidad.
Para mí, Horny representa el arquetipo del inconformista. Esa parte de nosotros que se niega a vivir con miedo, que cuestiona las convenciones y que no necesita ocultar sus contradicciones. Su actitud provocadora no busca escandalizar, sino recordarnos que incluso los temas más serios pueden contemplarse desde el humor, el color y una mirada diferente.
El nombre Horny refuerza ese carácter atrevido y juguetón. La obra se aleja deliberadamente de la imagen clásica de la calavera como advertencia y la convierte en una presencia pop, expresiva y difícil de ignorar. En lugar de recordarnos únicamente que todo termina, nos invita a pensar en qué hacemos mientras estamos aquí.
Cada Horny está realizada en resina, pintada a mano, firmada y numerada por mí. La serie está formada por una edición limitada de 222 piezas, pero no existen dos iguales: cada combinación de colores y cada intervención convierten la escultura en una obra única. Mide 17 centímetros de largo, 10 de ancho y 15 de alto.
Horny habla del tiempo, pero sobre todo de la actitud con la que decidimos vivirlo. De aceptar nuestra fragilidad sin renunciar al deseo, a la curiosidad ni a la capacidad de disfrutar.
Porque saber que la vida no dura para siempre puede ser la mejor razón para vivirla sin pedir permiso.
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