Colección
Poppi es la obra con la que comenzó mi trayectoria en el arte en 2009. La idea nació en Poppi, un pequeño pueblo de la Toscana italiana, y marcó el momento en que el arte dejó de ser solo una pasión para convertirse en mi forma de vida. Realizada en fibra de vidrio, Poppi pertenece a una edición limitada de 500 piezas, todas numeradas, certificadas, pintadas y firmadas por mí. Aunque forman parte de una misma serie, no hay dos iguales. Para mí, Poppi representa el origen: la valentía de dar el primer paso y convertir una intuición en un universo artístico propio.
Poppi no es solo la primera escultura de mi familia canina. Es la obra con la que nació Felipao como artista.
La idea surgió en Poppi, un pequeño pueblo de la Toscana italiana. Aquel lugar no solo dio nombre a la pieza, sino que terminó marcando un punto de inflexión en mi vida. Hasta entonces, el arte había sido una pasión, una forma de expresión y una necesidad personal. Con Poppi dejó de ser únicamente una parte de mí para convertirse en mi camino.
Elegí al bulldog francés por su carácter inconfundible: compacto, expresivo y cercano, con una personalidad capaz de transformar cualquier espacio. Siempre me ha interesado esa dualidad entre fuerza y ternura, entre una presencia firme y una actitud afectuosa. Poppi reunía todo lo que buscaba para dar forma a un personaje con identidad propia.
Su figura se convirtió en una especie de lienzo tridimensional sobre el que podía experimentar con el color, los acabados y mi lenguaje pop. Quería que cada escultura transmitiera alegría, optimismo y carácter, pero también que conservara la huella de lo hecho a mano.
Poppi forma parte de una serie limitada de 500 piezas, todas numeradas, certificadas, pintadas y firmadas por mí. Aunque pertenecen a una misma edición, no existen dos iguales. Cada combinación de colores y cada intervención manual convierten cada Poppi en una obra única. Está realizado en fibra de vidrio, pesa aproximadamente 7 kilos y mide 50 centímetros de largo, 25 de ancho y 35 de alto.
Para mí, Poppi representa al compañero fiel: esa presencia que aporta alegría, llena de vida un entorno y termina formando parte de la identidad de un hogar. Pero también simboliza algo más íntimo: la valentía de dar un paso hacia lo desconocido y convertir una vocación en una forma de vida.
Después llegaron nuevas esculturas, personajes e historias. La familia canina seguiría creciendo, pero todas conservaban algo de aquella primera obra: el color, la personalidad y el deseo de hacer del arte una presencia cercana y emocional.
Porque todo universo tiene un origen.
Y el mío comenzó en Poppi, con Poppi.
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